La primera vez que abrió Virtual DJ Infinity 2018 83, la interfaz le habló en atajos y colores olvidados. Las ondas verticales parpadeaban como latidos. Cargó un tema clásico y, casi sin darse cuenta, sus dedos volvieron a bailar sobre el trackpad. Sincronizó tiempos, ajustó ecualizadores y dejó que un loop prendiera fuego a la mezcla. Cada transición era una conversación entre memoria y presente: un sample antiguo rescatado de un zip polvoriento, un efecto que encajaba con precisión, un golpe de crossfader que lo llevó de vuelta a su primera noche de sets.