Al principio, Sam está emocionada de tener un novio "perfecto". Alex se vuelve extremadamente cariñoso y atento, y Sam se siente amada y apreciada de una manera que nunca había experimentado antes. Sin embargo, pronto se da cuenta de que Alex ha cambiado demasiado. Su perfección se vuelve irritante y, lo que es peor, comienza a perder su personalidad y su sentido del humor.