El Mundo — De Panfilo
Pánfilo no es un héroe épico ni un sabio alto en la colina; es un artesano del detalle. Repara radios viejos, enciende faroles, repara sillas y escucha. Su oficio conecta con la ciudad/aldea: repara lo que los demás dan por perdido y, al hacerlo, restaura historias. Sus manos guardan la gramática de las cosas: cómo desmontar una bisagra sin quebrarla, cómo reconocer el murmullo de un motor que aún tiene ganas de trabajar. Ese discernimiento, simple y firme, estructura su poder —un poder doméstico que sostiene el mundo de Pánfilo.